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En las playas también se alija atún

Algunos dieron positivo en histamina, una sustancia directamente relacionada con una deficiente higiene y conservación del pescado que supone un riesgo para la salud

Tres personas han sido detenidas en Málaga por presuntamente comerciar ilegalmente con atunes rojos y otros productos pesqueros no aptos para el consumo humano a los que daban una apariencia legal con documentación y etiquetado fraudulentos. El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil los acusa de delitos contra la fauna, contra la salud pública, estafa, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal, mientras que otras dos personas han sido imputadas por su pertenencia a dicho grupo.

La investigación ha permitido la intervención de 57 atunes rojos, unos mil kilogramos de diferentes productos pesqueros, tres vehículos y ha desmontado un modus operandi que llega a la Costa del Sol desde el Campo de Gibraltar, donde esta actividad ha surgido con fuerza en los últimos años entre narcotraficantes y contrabandistas por la alta rentabilidad que ofrece esta especie en el mercado negro y por estar mejor visto socialmente. Tanto es así, que fuentes cercanas al caso aseguran que la organización compraba el género a 5 euros el kilo y luego le daba salida por 15 o 20 euros el kilo, entre tres y cuatro veces más. Esto supone que por 500 kilogramos de atún rojo llegaban a percibir 10.000 euros a los que hay que restar los 2.500 que se llevan los pescadores.

Según el instituto armado, la investigación se inició tras conocer el Seprona varios episodios de captura ilegal de atunes rojos que estaban siendo desembarcados en algunas playas de Málaga. Uno de ellos se produjo en la costa de Mijas, a plena luz del día y en presencia de bañistas, donde los agentes intervinieron once atunes rojos que los integrantes de la red cargaban en vehículos para su transporte. El grupo supuestamente se amparaba en que uno de sus miembros era mayorista de pescado y compraba ilegalmente este y otros productos pesqueros «fuera de lonja y sin ningún tipo de control sanitario que posteriormente comercializaba en diferentes provincias andaluzas con documentación y etiquetado fraudulentos».

Una vez que el pescado estaba en tierra, el Seprona comprobó que los vehículos que utilizaban para el transporte figuraban a nombres de terceras personas, carecían de las más mínimas condiciones higiénico sanitarias y «nunca habían sido limpiados ni desinfectados». La prueba irrefutable es que la mayoría de los productos intervenidos han sido declarados por las autoridades sanitarias como no aptos para el consumo humano hasta el punto de suponer un importante riesgo ya que su ingesta suponía un riesgo para la salud. «Algunos de los atunes dieron positivo en histamina, sustancia directamente relacionada con la mala higiene en la manipulación de los alimentos y, sobre todo, por deficiente conservación del pescado», explican los investigadores antes de añadir que esta sustancia puede generar episodios alérgicos con calambres, trastornos respiratorios, hipotensión arterial, enrojecimiento, picores y edemas faciales, entre otros muchos síntomas.

El Centro Oceanográfico de Málaga certificó que los atunes intervenidos eran de la especie Thunnus thynnus que habían sido capturados con anzuelo, probablemente con línea de mano debido a las heridas y desgarros en los maxilares de los mismos, en el medio natural, y no en jaulas de engorde. Ello evidencia, según la Guardia Civil, su captura ilegal, ya que la cuota atribuida para la pesca deportiva y recreativa ya había sido alcanzada, por lo que la campaña del año 2014 de esta pesquería ya estaba cerrada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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