Un nuevo espumoso irrumpe en el mercado del vino de Málaga


AGUSTÍN PELÁEZ 

Bodegas Quitapenas anuncia el lanzamiento de un semidulce elaborado con uvas de las variedades moscatel y salema

La producción de vinos espumoso no deja de crecer, en parte debido al aumento de la demanda. Se trata de una tendencia mundial a la que el sector vinícola malagueño no ha permanecido ajena. En los últimos dos años tres bodegas de la provincia se han apuntado a la moda de los vinos espumosos. Primero fue el grupo Jorge Ordóñez, con sede en Vélez, que en 2013 lanzó el primer moscatel espumoso de Málaga (Botani Espumoso). Un año después, en 2014, la firma duplicó la producción alcanzando los 80.000 litros, a la vez que lanzaba otro espumosos, esta vez seco. Después le siguió Florestel, de bodegas Quitapenas, un moscatel seco hecho en Málaga con uvas de Almáchar, de fermentación cien por cien natural y fruto de tres años de trabajo e investigación. Y el tercero en llegar fue Apiane, de la bodega de la sociedad cooperativa andaluza Agrícola Virgen de la Oliva de Mollina, del grupo Dcoop, otro espumoso de moscatel dulce en el que el gigante alimentario venía trabajando desde hacía tiempo con el fin de sorprender a los amantes del vino de la provincia y al mercado nacional presentándolo en la feria de alimentación y bebidas Alimentaria de Barcelona. Tierras de Mollina es la empresa comercializadora del vino embotellado producido por Agrícola Virgen de la Oliva de Mollina, que está participada al 40 por ciento por Dcoop.

Pero la lista no acaba aquí. Bodegas Quitapenas, creada en 1880, que no deja de innovarse, acaba de anunciar la inminente salida de otro espumoso, esta vez un semidulce –de momento hay dulces y secos– elaborado con vino moscatel de la Axarquía y salema del Condado de Huelva.

Este nuevo espumoso se denominará Tachín, en homenaje a un antiguo vino malagueño que vendía en la calle Santa María de la capital ‘La Manchega’. Así lo explica el director gerente de la bodega malagueña, José Suárez.

«Va a ser un vino espumoso muy competitivo. Su precio va a rondar entre los tres y tres euros y medio, menos de la mitad de los que hay actualmente en el mercado y que son de elaboración malagueña», dice Suárez.